Villarcayo

Varios cuerpos de vidrieras con un elevado contenido simbólico iluminan el sobrio interior de la iglesia de Santa Marina y lo convierten en un espacio grato y acogedor. El autor de tan impresionante obra fue el zamorano “Luis Quico”, Luis Francisco Prieto Blanco. Su particular interpretación del cosmos hace de este conjunto una obra genial que bien merece situarse entre las mejores del siglo XX.

La iglesia de Santa Marina se inauguró el 31 de diciembre de 1968 sobre el solar que había ocupado el primitivo templo, de estilo gótico y que, incomprensiblemente, fue derribado para construir el nuevo. La obra, cuyas formas han generado opiniones dispares, está situada en el centro de la villa, muy próxima a la Plaza Mayor y se ha constituido en uno de sus mayores y más controvertidos atractivos.

La ermita de San Roque, patrón de la localidad, fue construida en 1784 con las limosnas de los vecinos e hijos de esta villa…

Pero la historia de Villarcayo enraíza en el contexto de las luchas que Las Merindades mantuvieron contra los Velasco en el siglo XVI, cuando la comarca se enfrentó al señorío de esa familia, que radicaba en Medina de Pomar, y que imponía el portazgo y el mercado occidental de la región. La Guerra de las Comunidades de Castilla supuso una vejación para Las Merindades, ya que, tras su derrota, se vieron obligadas a continuar bajo el poderío de los Velasco. A finales de ese siglo, la familia perdió influencia y Felipe II decidió recuperar para su corona estos territorios. Dado que Medina de Pomar era lugar de señorío, los lugares más adecuados para establecer la capital de Las Merindades (que había de ser de realengo) parecieron ser Torme o Villarcayo. El Doctor Mendizabal eligió, por auto de 30 de agosto de dicho año de 1560, el lugar de Villarcayo, por ser el lugar más cómodo y conveniente.

Dice al respecto quel dicho lugar de Villarcayo está en medio de los dichos dos lugares (Torme y Bisjueces) y el archivo de las escrituras de la dicha Merindad de Castilla Vieja y provisiones y cartas tocantes a las dichas merindades y el sitio dél de más espacioso e tiene ribera del rio Nela y lugar pasajero de los puertos de mar para Castilla y de caminos de arrieros, y pasan por él con provisiones y bastimentos, y la villa de Medina de Pomar en donde la dicha audiencia ha residido, es del Condestable de Castilla, e no cae en las dichas Merindades.

En el auto de elección de Villarcayo como capital de Las Merindades, se dispuso que en el entretanto que otra cosa S.M. manda, o el en su nombre después, que oviese vesitado e recorrido las dichas Merindades, que mandaba e mandó, hacer su asiento en el dicho lugar de Villarcayo donde mandó traer los presos que están en la cárcel de Medina de Pomar y las prisiones della y para ello dar su mandamiento en forma para el alcaide della…. Lo firma el Doctor Mendizabal.

Muchos años después, concretamente el 18 de septiembre de 1834, el general carlista Sopelana fue herido de muerte al paso de las tropas por Villarcayo. Como represalia, la villa fue incendiada y saqueada perdiendo, de ese modo, buena parte de su patrimonio y de su caserío. En la actualidad solo se conservan algunos edificios blasonados, de los siglos XVII y XVIII en la calle Santa Marina y en el entorno de la Plaza Mayor.

Parques y jardines

Villarcayo dispone de amplias y cuidadas zonas verdes dispuestas entre el casco urbano y el río Nela. Bajo el nombre genérico de El Soto, esta serie de parques, jardines y paseos constituyen uno de los más valorados patrimonios de la villa.

En los tréboles del soto,

¡Dios, lo que yo me encontré!

— ¿Lo sabes?

                    — ¡Sí que lo sé!

— Pues dime lo que encontré

en los tréboles del soto.

— ¡Dios, sí que te lo diré:

mi anillo, mi anillo, roto!  

Rafael Albertí

Como llegar a Villarcayo

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