San Lorenzo de Vallejo de Mena

Vallejo, en tiempos pretéritos tierra de nogales, perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén.

 

Así se deduce, en parte, de una inscripción existente en una tumba, a los pies del hastial de la iglesia, que dice: DONNA ENDREQUINA DE MENA DIO ESTA CASA A HIERUSALEM. Este último término debe hacer alusión a la Orden hospitalaria de San Juan que centraba su asistencia en las zonas relacionadas con el Camino de Santiago y que, en Castilla, llegó a contar con cuarenta y dos Encomiendas que formaban el Gran Priorato de Castilla. Vallejo constituyó la cabeza de una de ellas dándole nombre, lo que explica las grandes riquezas y propiedades con las que contó y entre las que destaca San Pantaleón de Losa, al otro lado de los Montes de la Peña.

Una jornada es suficiente para disfrutar del románico en el Valle de Mena, el más septentrional de la provincia burgalesa y entre el que destacan con luz propia dos magníficas iglesias: la de San Lorenzo de Vallejo de Mena y la de Santa María de Siones, ambas muy próximas entre sí y enlazadas por el mismo antiguo camino.

 

San Lorenzo de Vallejo de Mena es conocida como La Catedral de Mena, lo que esclarece con suficiencia lo que uno se puede encontrar en ella.

La de Vallejo es, sin duda, la iglesia románica más interesante del valle y pone de relieve importantes influencias plásticas respecto a algunas situadas más al norte, ya en Cantabria y en el País Vasco. En este sentido, todo parece indicar que las iglesias románicas menesas se construyeron a lo largo de un ramal del Camino de Santiago que ponía en contacto los puertos del mar Cantábrico con el Camino Francés, mucho más meridional.

 

El ábside y las portadas concentran los elementos iconográficos de mayor interés de la iglesia de San Lorenzo. Sus capiteles y canecillos conforman un rico panorama escultórico en el que cabe destacar algunos motivos que sorprenden a la vista; de los más interesantes son los que representan a Sansón luchando contra el león y al Emperador Constantino, liberador de la Iglesia que toma la forma de una mujer con un pájaro. Otros representan toneles, elementos vegetales, entrelazados, a Adán y Eva y un largo etcétera.

El conjunto resulta armonioso y rico. Los sillares poseen marcas de cantero que para unos son sólo eso y para otros símbolos iniciáticos vinculados a los templarios con los que, sin base documental, se ha querido relacionar esta iglesia, pero lo cierto es que un halo de misterio envuelve la penumbra de su interior, un interior cuidadosamente estudiado para el recogimiento y la conexión espiritual.

Es una iglesia para observar con detenimiento. No sirven descripciones previas. El románico, aquí, y probablemente en todas sus expresiones, no son formas, sino mensajes y sensaciones.

Como llegar a Vallejo

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