El castigo por los pecados cometidos es una de las constantes amenazas que surgen de los muros románicos. Y, en este sentido, la portada de la iglesia de San Martín del Rojo, un bucólico lugar apartado del valle de Manzanedo, es sumamente expresiva.

 

San Martín del Rojo

 

Aquí las imágenes valen más que las palabras. Es uno de los mejores ejemplos del valor de lo estrictamente simbólico. Las deficiencias técnicas pasan a un segundo plano.

El juicio moral, con la correspondiente condena, parece presidir la lección que, como un libro escrito en piedra, cada portada parece expresar. Y es en este sentido en el que la portada de San Martín parece más exhaustiva. A lo largo de sus dovelas un diablillo arrastra a una serie de encadenados condenados camino del infierno. Allí, todos son iguales, ricos, y pobres, juglares… ¡Y hasta un obispo!

La iconografía nos señala vinculaciones ente esta y las portadas de Almendres y Bercedo. Y de estas con la de Soto de Bureba, aunque ya fuera del ámbito territorial de las Merindades.

Como llegar a San Martín del Rojo

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