El misterio del románico en Las Merindades

El arte románico se expresa con contundencia en muchas de las iglesias y ermitas de este territorio. En la mayor parte, su origen coincide con el de muchos de nuestros pueblos. Algunas se construyeron sobre otras anteriores, de la época visigoda y otras son el resultado de un sinfín de reformas y ampliaciones que han alterado su fisonomía.

 

visitalasmerindades.es sugiere una visita virtual por los templos románicos más representativos de Las Merindades, lo que puede convertirse en una auténtica aventura.

 

Algunas de estas iglesias se hallan en lugares despoblados, alejados de los núcleos de población. Cuando se encuentran en pueblos, es muy posible no encontrar en ellos a persona alguna. En algunas ocasiones, la llave para poder acceder al interior la tiene un vecino más o menos dispuesto a facilitar al visitante la entrada. Y solo en muy pocos casos, la visita guiada está organizada.

Es preciso entender esta situación para disfrutar de lo que los artistas medievales nos legaron. Y resulta extremadamente sugerente perderse de valle en valle en busca de una u otra iglesia. Una auténtica aventura que, tomada como tal, colmará a buen seguro las inquietudes y la capacidad de sorpresa del viajero.

La iglesia de San Martín del Rojo constituye el paradigma del simbolismo en el arte románico de Las Merindades. Su sencillez extrema y sus formas simples dejan paso al mensaje. Se podría decir de su portada que se anticipa varios siglos a las famosas coplas de Jorge Manrique: ante la muerte todos somos iguales.

La iglesia de Crespos parece representar lo sublima de la sencillez. Es uno de los templos más reducidos  de Las Merindades pero, por el contrario, su integridad y la lápida fundacional que lo consagra como uno de los más antiguos de estas tierras hace de él uno de los más interesantes.

¿La más antigua?  La iglesia de San Salvador parece un enigma que plantea importantes dudas a los historiadores del arte. Una lápida consagratoria descontextualizada, unos muros construidos de forma caótica y unas bóvedas ligeramente apuntadas se prestan a cuestionar el origen del templo. Formas modernas y texto antiguo hacen pensar en una reconstrucción. Eso sí, cautivadora.

De cierto paralelismo con la de Crespos, la iglesia de San Miguel de Cornezuelo se halla un tanto desplazada del caserío actual. De la misma escuela, sobresalen los arquillos que articular el interior de la cabecera, una constante ampliamente difundida por el valle de Valdivielso y Manzanedo.

La simbología, en su más estricto sentido, encuentra en la portada de San Millán de Almendres, una muy digna expresión. Si en lo formal y estilístico se puede relacionar con la de la iglesia de Bercedo, en lo temático guarda una sorprendente similitud con la de San Martín del Rojo. En ambas, el Pecado es una constante amenaza.

La escultura de la portada de Bercedo guarda relación con la de Almendres. En ambas, figuras de nuevo testamento (destaca la presencia de San Pedro y San Pablo) coexisten con otras de carácter mitológico. Aún se conservan restos de su original policromía, lo que permite imaginar la obra como como se ideó.

La portada de la iglesia de Colina es excepcional y singular. Sorprende su presencia en este territorio. Solo la calidad de la talla de Siones nos parece comparable. La temática puede consderarse común, pero las manos que la tallaron bien merecen nuestra visita.

En san Pedro de Tejada la aventura del descubrimiento del arte románico de Las Merindades llega a su climax. San Pedro es una joya se mire por donde se mire. Su perfección merece ser detenidamente observada tanto en lo que a los elementos arquitectónicos se refiere como a todos y cada unos de los motivos que están tallados en sus canes, capiteles…

La peña de Sociruelos contribuye extraordinariamente a idealizar la ermita que se alza sobre ella y que conforma una de las imágenes más conocidas de Las Merindades. La figura de un personaje, que ha despertado las imaginaciones más dispares, y que parece representa a San Pantaleón aporta una dosis de singularidad que sin duda bien merece la pena conocer.

La llamada también “Catedral de Mena” es una construcción tardía, que avanza ya las formas góticas y que, no obstante, conserva las líneas fundamentales del románico. Entre ellas sobresale la talla de las portadas, los capiteles y canecillos… Una magnífica colección de esculturas de carácter simbólico o naturalista que sorprende por la variedad y por la calidad.

De impresionante puede calificarse el interior de este templo. Y, podría añadirse, que de sorprendente. La calidad escultórica es sobresaliente en general, pero destaca, junto con algunos capiteles del exterior y una Virgen con El Niño, una fantástica representación de la Adoración de los Reyes Magos, una imagen ampliamente difundida que merece la pena contemplar.

El coqueto pueblecito de Ahedo del Butrón guarda entre su caserío una singular portada del siglo XII que, según los expertos, guarda relación con alguna de las escuelas que trabajaron en Santo Domingo de Silos. Una magnífica Adoración de los Reyes que expone algunas de las características formales más elementales del románico.

La iglesia de San Lorenzo, en Siones, es quizá el edificio más representativo de este periodo en Las Merindades. La riqueza iconográfica de su interior es sumamente interesante y expresa, como un guión escrito, algunas de las enseñanzas más profundas del cristianismo. Sus piedras narran una historia para la que probablemente se necesite una iniciación. En cualquier caso, sorprendente.

La iglesia de La Cerca, pedanía de Medina de Pomar distante apenas siente kilómetros, sufrió probablemente el hundimiento de su nave principal. De ahí deriva su aspecto actual, un tanto desconcertante. Siversos restos románicos descontextualizados testimonian la calidad que, ya en su interior, muestra el tetramorfos que preside el templo.

La iglesia de San Nicolás, en El Almiñe, hubo de ser una de las más reconocidas de estas tierras del norte burgalés al hallarse en su principal vía de comunicación: el camino real que conducía Burgos con los puertos cantábricos. Su torre, una de las mejores del románico burgalés, es una de las señas de identidad, junto la ermita de San Pedro de Tejada, de la Merindad de Valdivielso.

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