Pueblos imprescindibles de Las Merindades

Pueblos en los que la historia sale a nuestro encuentro

Las Merindades se extienden sobre una superficie de 2.821 kilómetros cuadrados y cuentan con una población de aproximadamente 23.000 habitantes, lo que genera una densidad de poco más de 8 habitantes por kilómetro cuadrado. Es mera estadística. La realidad es que más de la mitad de esa población se concentra entre Medina de Pomar, Villarcayo, Villasana de Mena, Espinosa de los Monteros y Trespaderne. El resto se dispersa entre los 360 pueblos que conforman los 27 municipios de la comarca con una densidad aún muy inferior a la que resulta de los datos estadísticos.

La mayor parte de estos pueblos conserva el sabor que el paso del tiempo ha ido imprimiendo en ellos siglo tras siglo. Cualquier pequeña aldea con aspecto olvidado en pleno bosque nos sorprende con una iglesia románica, con una presuntuosa casona blasonada o una torre de carácter defensivo.

En otros casos es la arquitectura tradicional la que marca la diferencia y es que los pueblos de Las Merindades constituyen un referente de la arquitectura popular debido a su particular ubicación entre el País Vasco, Cantabria y La Meseta. La diversidad es una vez más, como en otros muchos casos, una característica propia de nuestros pueblos.

visitalasmerindades.es te ofrece la posibilidad de perderte entre los valles y las montañas que conforman la geografía comarcal de Las Merindades, de aventurarte de pueblecito en pueblecito, visitar sus rincones, saborear sus esencias… y hablar con sus gentes.

 

Comienza el espectáculo.

Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, Frías tiene una de las siluetas también más sugerentes del país. Desde la torre del homenaje de su castillo, sobre la ciudadela y la iglesia, se contempla una amplia panorámica del valle de Tobalina y del parque natural de los Montes Obarenes. El caso urbano de origen medieval, a los pies del torreón colgado y perfectamente conservado es el escenario de numerosas actividades culturales y folclóricas a lo largo del año.

A partir del siglo XVI, el pequeño pueblo de Villarcayo, tomó el relevo de Medina de Pomar al frente de la sede del Corregimiento. Villarcayo pertenecía al rey y Medina de Pomar al Señorío de los Velasco. El rey decidió recentralizar su administración y decidió que Villarcayo sería el lugar más adecuado. De ese modo, Villarcayo entra en la historia con mayúsculas y se convierte en el centro administrativo y jurídico de Las Merindades.

 

Hasta mediados del siglo XVI, en Medina de Pomar residió la sede del Corregimiento. Era, por decirlo de alguna manera, la sede jurídico administrativa del extenso territorio de Las Merindades de Castilla la Vieja. En aquel tiempo también era la sede del Señorío de los Velasco, una de las familias de la alta nobleza castellana con más influencia en la corte. De aquella época de esplendor quedan innumerables huellas que conforman el carácter medinés.

En un marco de incomparable belleza y oculto en la vertiente septentrional de la sierra de Arcena (Parque Natural de Los Montes Obarenes-San Zadornil) surge un pueblo con unas características que lo hacen especialmente sugerente. San Zadornil tiene una arquitectura tradicional excepcional y una iglesia románica, la de San Saturnino, cautivadora.

Pin It on Pinterest

Share This