A primera hora de la mañana, cuando apenas ha amanecido aún, la bruma se extiende entre el sotobosque, como si surgiera de la propia tierra. El ambiente resulta lúgubre y misterioso, propenso para dejar volar la imaginación. El olor a humedad impregna los troncos, las rocas, el musgo, los líquenes… La hojarasca se pudre sin solución de continuidad, alimentando el sustrato que a su vez sirve de nutriente al bosque.

 

Monte Santiago

Las siluetas se afanan en asemejar fantasmagóricas alegorías mitológicas no exentas de inquietantes misterios. De la lejanía, el viento acerca el eco de terribles aullidos que a uno le eriza el vello. Del interior de las cuatro paredes de mampostería, apenas sin labrar, surge el murmullo de una oración que se repite a modo de mantra…, una y otra vez. Apenas media docena de frailes harapientos sobreviven a unas condiciones que ellos han elegido especialmente duras. Alejados de pueblo alguno y sólo a la vera de un inusitado camino, en pleno bosque y sin más recurso que la caza y un pequeño e improductivo huerto, los monjes del monasterio Santiago Langreriz sobreviven a duras penas. Lo único que jamás echan en falta es el agua y la leña. Para cazar se desplazan una legua de camino y en las trampas que ya encontraron a su llegada hallan sustento para una corta temporada.

Buena parte de las 2 400 ha. de Monte Santiago están ocupadas por un umbrío hayedo que es su gran protagonista.

Quizá fuera éste el primer hayedo del que fui consciente en mi vida y uno los que mejor he llegado a conocer. Me he perdido en multitud de ocasiones entre sus lapiaces, subiendo y bajando por las laderas de sus dolinas, y explorando sus cuevas. Me gusta hacerlo, sobre todo, durante los gélidos días del invierno, cuando apenas algunos senderistas asoman por las pistas forestales que organizan el monte.

Como llegar a Monte Santiago

El hayedo de Monte Santiago es como los bosques que todos hemos dibujado de niños: grandes árboles que apenas dejan ver el cielo, sonidos que delatan que nunca estamos solos y olores, sutiles o no, agradables o no… ¡Como de cuento!

Es un bosque para disfrutar, con precaución, pero para disfrutar. Y puede servir también para que unos enseñen y otros aprendan. Es así porque el modelado cárstico al que ha sido sometido su relieve es de libro: un potente paquete calcáreo fisurado es atacado abiertamente por las aguas que proceden de las intensas precipitaciones. La disolución de las calizas hace el resto: en superficie genera infinidad de dolinas, torcas, poljes… Destaca la depresión de las Paúles y de Larraskitu, que llega a los 40 m. de profundidad, y, sobre todo, Pozalagua, un ejemplo modélico de sistema que vierte sus aguas a través de Goba Haundi, en Álava. Sus galerías kilométricas conducen el agua hacia niveles inferiores, drenando el monte y, finalmente, las resurgencias permiten que el agua vuelva a ver el exterior.

Precisamente el agua es la causante de uno de los mayores espectáculos que se puede contemplar en Monte Santiago. El agua y los casi trescientos metros de desnivel del acantilado que salva el salto del río Nervión y que genera una de las mayores cascadas de la península Ibérica y, sin lugar a dudas, el mayor atractivo de este lugar. En este punto conviene advertir de que su espectacularidad está condicionada por los periodos de lluvias intensas, ya que durante buena parte del año el río no lleva agua.

Tanto estas loberas como el monasterio de Santiago Langreriz, de donde recibe el nombre el espacio y en cuyo entorno inmediato se halla su casa del parque, ponen de manifiesto la presencia humana en este territorio al menos desde la Edad Media, un tiempo de difícil convivencia entre el hombre y el medio.

Roca caliza y fuertes precipitaciones. Dos ingredientes para que el proceso cárstico haya generado a lo largo de miles de años un complejo sistema de cuevas bajo el umbrío bosque de Monte Santiago.

Si bien es cierto que la zona más conocida de este espacio es el hayedo, los pastizales le siguen a la zaga. Se extienden al sur y oeste del territorio principalmente y de ellos se alimenta la numerosa cabaña ganadera que sustenta la economía de sus pueblos. La presencia ganadera deja su huella en la singular poda de los árboles y arbustos: el conocido ramoneo.

Es un placer pasear por las sendas del hayedo o por los pastizales de Pozalagua, al oeste de la carretera de Orduña y al sur del pico del Fraile.

Información práctica

El monumento natural de Monte Santiago ocupa una superficie de 2411 Ha. repartido en dos municipios del norte burgalés: Berberana y la Junta de Villalba de Losa.

La casa del parque se localiza en la pista que parte de la carretera BU-556 y que se adentra en la profundidad del bosque. 

Teléfono: 666 18 90 79

Correo electrónico: cp.montesantiago@patrimonionatural.org

En el siguiente enlace puede descargar el folleto en pdf del Monumento Natural de Monte Santiago.

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