15 lugares inolvidables de Las Merindades

Son cientos… pero he aquí una selección de quince lugares que no podrás olvidar. 

Románico de Butrera en Las Merindades

También en pequeños lugares, apartados de concurridos núcleos de población y casi olvidados, la cultura popular llevó a cabo en su día obras de arte. No se trata de grandiosas edificaciones, sino de pequeñas iglesias que albergan indudables encantos.

El Libro Becerro de Behetrías recoge a Butrera dentro de la Merindad de Castilla la Vieja, aunque hoy en día pertenece a la de Sotoscueva.

Calzada de El Almiñé en Las Merindades

La llegada a Las Merindades desde el sur, desde la capital de la provincia, por la carretera CL-629, tiene el encanto de las cosas de antaño, a veces poco valoradas.

La actual carretera resulta en ocasiones engañadora. Se hace acompañar de numerosos hitos construidos como réplica de su primitiva señalización y serpentea entre las tierras poco fértiles del páramo burgalés. La aridez del territorio y la dureza con la que el clima lo castiga incidieron con especial virulencia en su despoblamiento.

Cascada de Las Pisas en Las Merindades

Un bosque de cuento. Una cascada fascinante: Las Pisas.

Un entorno legendario y un tanto misterioso que envuelve a los pueblos, los caminos y las sendas. En ocasiones, la bruma del agua al golpearse contra la roca se suma a la niebla que caracteriza a Valdebezana. Entonces el paisaje se transforma y emociona al visitante. Una visita que no deja indiferente a nadie.

El Castro Valnera en Las Merindades

El Castru, como también se le conoce, constituye el objetivo de cientos de montañeros que encuentran en esta montaña un magnífico escenario para la realización de todo tipo de actividades: senderismo, alpinismo, espeleología, esquí de travesía o snowboard. Todo ello en un marco natural privilegiado e incomparable.

El Bernacho en Las Merindades

Los lugares de Valnera y El Bernacho suponen la máxima expresión de lo que la cultura pasiega ha significado y continúa significando para el territorio sobre el que se extiende, que básicamente se centra en el sureste de Cantabria y el noroeste de Burgos, las tierras más septentrionales de Las Merindades.

Las Presillas de Bricia en Las Merindades

En Presillas de Bricia, al noroeste de Las Merindades, se conservan diferentes restos de uno de los conjuntos eremíticos rupestres más importantes y representativos de la provincia de Burgos, además de ser uno de los más bellos exponentes de este tipo de construcciones.

Ermita de San Bernabé en Las Merindades

El paraje donde se halla la ermita de San Bernabé es uno de los más atractivos de Las Merindades. A ello contribuye la calidad paisajística del entorno: el valle de Sotoscueva y los montes del Somo, cuyos bosques de roble y haya ejercen de telón de fondo.

Ermita San Pantaleón de Losa en Las Merindades

Un farallón rocoso rodeado por el río Jerea. Un antiguo asentamiento castral. Una ermita románica: San Pantaleón de Losa. Un magnífico conjunto del que se dice inspiro a Richard Warner cuando componía su ópera Parsifal.

Frías en Las Merindades

Frías, la ciudad más pequeña de España, es uno de los conjuntos arquitectónicos medievales más notables y visitados de la geografía castellano leonesa. Su silueta domina buena parte del valle de Tobalina, bajo la atenta mirada del vertiginoso castillo de los Velasco, construido en el siglo XV aunque de orígenes anteriores.

Ojo Guareña en Las Merindades

Ojo Guareña constituye un hito en la espeleología.

Sus exploraciones, realizadas a partir de la década de los cincuenta, son sólo comparables a las míticas incursiones realizadas por los pioneros de esta actividad en las profundas cavernas de la Piedra San Martín, en los Pirineos.

Peña Horrero en Las Merindades

Una necrópolis indica la presencia de un hábitat y por ella se pueden conocer el número se sus pobladores y la cronología de los mismos, los ritos y las costumbres funerarias, las influencias paganas que perduran junto al cristianismo…

Puentedey en Las Merindades

Su primitivos pobladores no creyeron posible que su origen se hubiera debido a algo distinto de Dios. De ahí su nombre: Puente de Dios, Puentedey. Imposible un nombre más acorde con su naturaleza.

San Pedro de Tejada en Las Merindades

San Pedro de Tejada tuvo sus orígenes allá por el año 850 cuando, como dice la escritura fundacional de este Monasterio, en tiempos del rey Ordoño de León, “en el nombre de Cristo reunieronse, abades, sacerdotes y legos católicos con el nombre de hermanos de Teliata y en torno a las reliquias de San Pedro y San Pablo…” No obstante, la actual obra puede datarse hacia el año 1130.

La Horadada en Las Merindades

En lo más profundo y oculto del desfiladero de la Horadada, entre Trespaderne y Oña, se localiza un impresionante bosque de tejos que hasta hace tan solo unos años fue un gran desconocido.

Vallejo de Mena en Las Merindades

Vallejo, en tiempos pretéritos tierra de nogales, perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén. La iglesia de San Lorenzo ha sido considerada como la catedral del Valle de Mena. Sus grandes dimensiones la hacen especialmente sugerente. Destacan algunos elementos iconográficos que sorprenden por su calidad.

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