Frías: la ciudad más pequeña de España

Frías es uno de los conjuntos arquitectónicos medievales más notables y visitados de la geografía castellano leonesa. Su silueta domina buena parte del valle de Tobalina, bajo la atenta mirada del vertiginoso castillo de los Velasco, construido en el siglo XV aunque de orígenes anteriores.

Mientras el visitante se acerca a Frías, divisa con mayor nitidez la silueta emblemática de su castillo. La torre, con sus sillares anclados a una roca volada sobre las casas de la ciudad, ha desafiado durante siglos a la gravedad y a los numerosos invasores que que asediaron esta fortaleza

Antes de entrar en la ciudad, cruzaremos el puente medieval que dio acceso durante siglos y que aparece nombrado por primera vez en los “Fueros de Medina”, en el año 1181. Son los años de la repoblación promovida por Alfonso VIII que convirtió a Frías en capital de la comarca de Tobalina y le concedió un mercado, hecho de indudable importancia en aquella época.

El elemento más llamativo de este puente es la torre central. De construcción más tardía, debió de tener una función estratégica, de apoyo al castillo y otra, tal vez la fundamental, como aduana para cobrar el pontazgo, un impuesto de paso imprescindible para el mantenimiento y conservación de la obra.

Castillo, murallas y puente forman un entramado defensivo prácticamente inexpugnable. Se mire por donde se mire, Frías aparece totalmente protegido. Bien por la propia naturaleza y sus especiales condiciones orográficas, bien por las obras que el hombre ha acometido a lo largo de la historia para que así fuera.

Frías, ciudad inexpugnable

La estructura urbana de Frías es consecuencia directa de su especial emplazamiento sobre un cerro. Está dividida en barrios: le más antiguo es el de La Muela. San Vítores y San Pedro contaron con parroquia propia. El de San Francisco es más moderno. Destacan un conjunto de “casas colgadas”, algunas de ellas construidos sobre los paseos de ronda de las murallas defensivas, y todas en la ladera sur de la ciudad.

…y sobre un peñasco, desafiando la gravedad, se eleva la torre del homenaje, desde la que se divisa una panorámica tan amplia que resulta difícil de describir.

Las murallas datan de principios del siglo XIII y el castillo de mediados del XII, aunque la fábrica que se conserva en la actualidad es muy posterior, casi de finales del siglo XV, cuando ya era propiedad de los Fernández de Velasco.

 El castillo, en el que destaca la torre del homenaje, está rodeado de un foso excavado en la misma roca. Fue diseñado con una finalidad exclusivamente militar como demuestra la gran cantidad de elementos defensivos que lo convierten en inexpugnable: troneras, barbacanas, puente levadizo…

Otro de los atractivos de la ciudad es, quizá el mayor, el conjunto de casas de arquitectura popular, el mejor conservado de la provincia de Burgos. Destacan varias viviendas de entramado, alguna de ellas del siglo XIV, aunque la mayor parte son muy posteriores, incluso del XIX.

 

Dada la vitalidad del mercado semanal del sábado y las “ferias de San Andrés” y de “Todos los Santos”, las edificaciones adoptaron elementos para favorecer su instalación. De este modo, muchas casas cuentan con soportales, sobre todo a la entrada del “barrio de La Muela”. La limitación espacial hizo necesario un desarrollo en altura de las viviendas, y casi todas tienen dos o más pisos.

Frías en el tiempo…

El origen de Frías se remonta a la repoblación tras la reconquista, y se documenta por primera vez en el año 867. A partir de ese momento aparecen en diferentes legajos con los apelativos de “Fridas”, “Frías” y “Frigiam”.

 

Con Alfonso VIII la futura ciudad adquiere una gran importancia defensiva que contribuirá a la consolidad de la frontera con Navarra. El 8 de abril de 1202 se le concede el “Fuero de Logroño” en el que se recogen algunos aspectos interesantes que potenciarán las actividades comerciales. La rica historia de Frías discurre a caballo entre la nobleza y el rey. Intercambios de propiedades e intereses personales hacen que se alterne su régimen jurídico.

 

El 12 de marzo de 1435, Juan II concede el título de “ciudad”. Sin embargo, pocos años después la cambia por Peñafiel a Pedro Fernández de Velasco. Tal hecho provocó el levantamiento de la población, que fue recuperada tras un duro enfrentamiento. Los Velasco pasarán a ser los duques de Frías y llegarán a desempeñar un influyente papel de “Condestables de Castillas”.

 

 

Con Pedro Fernández de Velasco, su familia se hizo “Grande de Castilla” y él se convirtió en el primer “Señor de Medina de Pomar”. Fueron tiempos de persecuciones y destrucciones, en los que las “luchas banderizas”, salpicaron de sangre la comarca de Las Merindades.

En el “Museo de los Claustros” de Nueva York está expuesta la portada románica de la iglesia de San Vicente Mártir que se vino abajo en 14 de noviembre de 1906. El monasterio de Santa María de Vadillo fue un antiguo hospital reconvertido en convento por Diego de Haro, arcipreste de Frías, a principios del siglo XIII y regentado por canónigos regulares de San Agustín.

 

Su claustro renacentista muestra un estado de conservación lamentable, fruto en parte de las desamortizaciones del silgo XIX; en 1820 fueron enajenados parte de sus bienes, y Zumalacárregui “remató” el propio proceso de deterioro.

El sendero GR 85 “La Ruta de los Sentidos” llega a la ciudad por el puente medieval.

Abandonar Frías por el antiguo “Camino Real” que conducía a La Rioja es todo un lujo para el senderista. A los pocos kilómetros el sendero llega a Tobera, un conjunto natural y patrimonial que bien merece la visita.

Como llegar a Frías

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