Castro Valnera y Bernacho

Ambos lugares suponen la máxima expresión de lo que la cultura pasiega ha significado y continúa significando para el territorio sobre el que se extiende, que básicamente se centra en el sureste de Cantabria y el noroeste de Burgos, las tierras más septentrionales de Las Merindades.

Por su integridad, por su estado de conservación y por hallarse a los pies de la montaña más alta de estas tierras, el Bernacho es un lugar emblemático que trasmite algunas de las sensaciones más difíciles de encontrar en la sociedad actual.

Con la silueta del Castro Valnera como fondo, asomarse al valle ciego del Bernacho es un lujo para la vista, en primavera, en otoño y, especialmente para los montañeros, en invierno. Es cuando la ascensión del Castru se torna en reto.

Cabañas de piedra dispersas, con los tejados de lastras cubiertos por la nieve, rodeadas de prados cercados con paredes que a duras penas contienen el equilibrio… Prados de diente y siega que durante el resto del año alimentan al ganado como siempre hicieron, y un sinfín de detalles que hacen de este un lugar privilegiado. Todo enmascarado por el manto blanco que lo cubre durante el invierno.

El Bernacho es el nombre de un cabañal, es decir, de un conjunto de cabañas y prados que, por decirlo de algún modo, comparten una ubicación funcional:  alimentar al ganado durante los estíos. Y es que la vaca ha sido el animal totémico de los pasiegos. De ella han dependido su economía y sus modelos sociales; de la leche y sus derivados; de los prados y el alimento que estos generaban…

 

El Bernacho narra también, porqué no decirlo, una parte de nuestra propia historia; de la historia de los que hacemos posible esta página web. Tanta es nuestra emoción que nos hemos permitido la licencia de reflejar nuestros vínculos con este tan mágico lugar desde hace décadas.

Como llegar hasta El Bernacho

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