CRESPOS

La consagración de la iglesia de Crespos data del año 1143 de nuestra era según una inscripción situada junto a la portada.

La iglesia de La Inmaculada Concepción nos parece una de las más sencillas, aunque no exenta de encanto, de Las Merindades. Se conserva la fábrica original, sin apenas modificaciones, lo que, a nuestro juicio, la convierte en una de las iglesias  más interesantes y coquetas del románico burgalés.

De rudimentaria talla pero con un encanto especial, las figuras naturalistas y mitológicas de sus canecillos están en plena sintonía con el entorno. Sobresale la representación de la lujuria, con un personaje retorcido y deformado, apesadumbrado por el pecado recién cometido, algo que, como iremos viendo, será habitual en el románico comarcal. También y como volveremos a observar en San Miguel de Cornezuelo y en otros lugares próximos, la penitencia por el pecado de la gula está representado en forma de un personaje que soporta el peso, insoportable, de un tonel.

 

Los juegos de luces y sombras realzan los relieves, toscos, casi abruptos… pero sumamente interesantes del interior y aportan un carácter singular y equilibrado a un templo que guarda muchas similitudes estructurales con el de San Miguel de Cornezuelo y otros de Zamanzas y Manzanedo.

Del interior, recorrido por dos impostas de taqueado jaqués, destacan diferentes capiteles, aunque sobresale, por la carga simbólica que soporta, uno situado a la derecha de la puerta que muestra de nuevo la importancia que al pecado de la lujuria le era concedida en aquella época. Serpientes muerden los pechos de una mujer…

En su conjunto, la extrema sencillez de esta iglesia la hace especialmente atractiva y acogedora, lo que, añadido a la belleza natural del entorno que la envuelve, justifica el gran interés que despierta.

Como llegar a Crespos

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