Entre las cientos de excursiones que estas tierras ofrecen a quienes desean conocerlas hasta lo más profundo, algunas de ellas sorprenden por lo inesperado del paisaje. Un paisaje verde omnipresente que provoca una brusca ruptura con el tópico amarillo castellano. Y es que lo más característico del norte burgalés es su ubicación bioclimática en una zona de transición que, de sur a norte y de este a oeste, refleja como en pocos lugares los grandes contrastes existentes entre el dominio mediterráneo y el oceánico. Es por ello que, con frecuencia, podemos encontrarnos en un húmedo y sombrío hayedo, mientras contemplamos, al otro lado de un pequeño valle, un degradado encinar compuesto por carrascas, enebros y sabinas.

En el marco del ámbito oceánico podemos encontrar algunos bosques que parecen testimoniar, por lo reducido de sus dimensiones, tiempos pretéritos en los que la vida les fue más propicia. No en vano el carboneo y las talas ejecutadas por la marina para la construcción de sus naves de guerra también tuvieron gran incidencia en algunos de ellos. Por otro lado, cientos y cientos de hectáreas de monte han sucumbido bajo las llamas de los incendios que sistemáticamente fueron provocados hasta hace pocas décadas como consecuencia de una especie de cultura del fuego que, desgraciadamente, parece prevalecer en ciertos puntos de la comarca. Y, sin embargo, aunque parezca mentira, los bosques sobreviven y se extienden, ganando terreno progresivamente a los brezales, tojales y pastizales que generalmente los rodean. ¡Es sorprendente!

Bosques infinitos

Efectivamente, a pesar del drama que todo ello supuso para los bosques de estas tierras, algunos lograron sobrevivir o, en todo caso, se han regenerado hasta tal punto que es de justicia afirmar que van ganando terreno progresivamente. Avanzan hasta forman una masa continua de kilómetros y kilómetros: son los hayedos, robledales, encinares y pinares que hacen de Las Merindades un bosque infinito.

BOSQUES DE LAS FUENTES DEL RÍO NELA

Los montes del Río Nela y, en especial los Ahidíos, se localiza en los confines del municipio de La Merindad de Valdeporres, en el extremo septentrional de la comarca, en el límite con la provincia de Cantabria.

Para aproximarse a ellos es preciso tomar como referencia la localidad de Santelices o Pedrosa de Valdeporres. Desde ambas poblaciones es preciso tomar la carretera BU-526 en dirección a Soncillo. A escasos metros un ramal señala Ahedo de las Pueblas, Robledo de las Pueblas y Busnela. Cualquiera de ellos es un buen ejemplo de conservación del patrimonio tradicional y muy especialmente de su arquitectura.

LOS MONTES DEL SOMO

A lo largo de este breve repaso de los bosques más significativos de las tierras del norte de la provincia de Burgos Visitalasmerindades.es hace hincapié en los de más fácil acceso. Sin embargo, aún son más numerosos los que se localizan en zonas de difícil acceso. Es el caso de los del Monte de La Cueva, sobre el caserío de Quisicedo, y El Alar de Quintanilla del Rebollar, ambos en la Merindad de Sotoscueva. Los dos son montes en los que la densidad del sotobosque es tal que impide, o en todo caso dificulta enormemente, el paso.

El monte del Cerneja es otro de los parajes boscosos de entidad del norte de Burgos. Se extiende sobre las laderas septentrionales de Picón Blanco y El Caballo, en el extremo norte de la provincia, donde las tierras burgalesas se dan la mano con las cántabras.

El monte Hijedo se extiende por tierras cántabras y las burgalesas del Alfoz de Santa Gadea. Para llegar es conveniente tomar como referencia la pequeña población de Cilleruelo de Bezana, situada en la carretera de Burgos a Santander (N-623), al norte del puerto de Carrales.

 

El hayedo de Las Pisas, uno de los hayedos más conocidos de estas tierras del norte burgalés, se localiza entre los términos de Villabáscones de Bezana y San Cibrián, muy próximo a Soncillo.

Entre los valles de Zamanzas y Manzanedo se extienden algunas masas forestales de gran magnitud y que, en general, son bastante poco conocidas. Entre ellas, destacan por su diversidad y atractivo los bosques de Arreba y Crespos.

Curioso nombre el de los montes de La Engaña, igual que el del río y el del más famoso túnel de la historia ferroviaria de España.

El Monte Santiago se sitúa en el nordeste de la comarca que nos ocupa, en el límite provincial con la provincia de Álava, a la altura del puerto de Orduña y en las proximidades de Berberana.

LOS MONTES DE CASTROBARTO Y LA MAGDALENA

“El suelo vibró bajo nuestros pies y un estruendo ha resonado con insistencia frente al paredón del Peñalba. La fantasmagórica niebla que cubría el collado de La Magdalena, donde varios caballos nos observaban con incredulidad, ha comenzado a transformarse en gruesas gotas de agua que inmediatamente se mezclaban con nuestro sudor. A punto estuvimos de darnos media vuelta y retroceder, al menos hasta la cabaña de pastores que habíamos vistos unos minutos antes, pero el espíritu aventurero ha podido más que la razón. Y no puedo decir que me haya arrepentido…”

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